Pasajero del Metropolitano recorre ocho estaciones en hora punta sin tocar el piso

Fernando Quispe Torres, asistente contable de 29 años, abordó el martes a las 7:14 a.m. un bus del Metropolitano en la estación Naranjal y descendió ocho estaciones después sin que sus pies tocaran el piso en ningún momento del recorrido.
Según testigos, Quispe perdió contacto con el suelo apenas se cerraron las puertas y quedó suspendido entre los demás pasajeros durante 41 minutos, sostenido por una combinación de hombros, mochilas, brazos y personas que tampoco podían determinar con precisión dónde terminaban.
“Subí parado y llegué parado”, declaró Quispe. “Lo que no sé es sobre qué”.
Durante el trayecto perdió contacto visual con su mochila y contacto físico con su zapato izquierdo.
“Entre todos lo sostuvimos”, explicó Milagros Vera, pasajera de 33 años que viajaba a su lado. “No fue por solidaridad. Nadie tenía espacio para dejarlo caer”.
De acuerdo con los registros del sistema, durante la hora punta algunas unidades alcanzan una densidad cercana a ocho pasajeros por metro cuadrado. El manual de operación contempla un máximo de seis. El documento no especifica dónde deben colocarse los otros dos.
Especialistas consultados señalaron que, superado cierto nivel de ocupación, el pasajero deja de necesitar pasamanos, debido a que ya no dispone de una dirección hacia la cual caerse.
Quispe tenía previsto bajar en su estación habitual, pero no consiguió aproximarse a la puerta. Descendió dos estaciones después, cuando el desplazamiento conjunto de aproximadamente 37 personas decidió que había llegado.
“Yo quería bajar antes”, explicó. “Pero ya era una decisión grupal”.
La mochila fue recuperada esa misma noche en el terminal. El zapato izquierdo continúa en circulación y ha sido visto en dirección sur.
Consultada sobre el caso, la autoridad de transporte destacó que Quispe realizó uno de los viajes más estables registrados durante la jornada.














