Sociedad
Colado en boda da el discurso más emotivo de la noche y la novia lo invita a la próxima

Nadie sabía quién era Gustavo cuando llegó a la boda de Andrea y Martín. Entró poco después de las nueve, saludó a varias personas y terminó sentado en la mesa 7, donde había quedado una silla libre. Como parecía conocer a todo el mundo, nadie quiso ser el primero en admitir que no sabía quién era.
A medianoche, cuando llegó el momento de los discursos y el padrino prefirió no hablar, Gustavo tomó el micrófono. Habló durante siete minutos sobre el amor, la paciencia y la suerte de encontrar a alguien con quien “seguir eligiéndose todos los días”. También mencionó un viaje a Cusco, un perro que los novios tuvieron años atrás y el restaurante donde celebraron su primer aniversario. Lloraron la novia, las dos suegras y el DJ.
“Todo lo que dijo era verdad”, contó Andrea al día siguiente. “Después descubrimos que lo había sacado de mi Instagram.”
Gustavo tiene 46 años y asegura que asiste a unas tres bodas al mes. Nunca lo invitan. Su método, explica, consiste en llegar bien vestido, saludar con seguridad y esperar a que avance la noche. “Después de cierta hora, nadie sabe quién conoce a quién.”
Los novios terminaron pidiéndole su número y ya está invitado oficialmente al matrimonio de la hermana de Andrea.
El regalo todavía no está confirmado.
Antes que te la cuenten.
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